Si durante la primavera la avispa asiática pasa casi desapercibida, en julio es imposible ignorarla. Es el momento del año en que sus colonias alcanzan el mayor tamaño, su actividad es máxima y el riesgo de un encuentro indeseado se dispara. Entender por qué ocurre esto ayuda a tomar decisiones más sensatas cuando aparece un nido cerca de casa o del trabajo.
Las reinas fundan sus colonias en primavera con nidos pequeños y discretos, pero a partir de mayo o junio la colonia se traslada a zonas elevadas donde construye el nido definitivo. En los periodos de máxima actividad puede haber entre 1.200 y 1.800 avispas dentro de ese nido secundario.
Lo que no cambia con la época del año es la necesidad de no improvisar, por lo que al percibir una amenaza, las avispas liberan feromonas de alarma que coordinan un ataque masivo del resto de la colonia. En julio, con cientos de individuos en el nido, acercarse sin los medios adecuados es un riesgo real. La eliminación debe hacerse en horarios de baja actividad con productos específicos y una técnica controlada.
El control de avispas asiáticas exige una evaluación previa de la propiedad para identificar el tipo de nido, su ubicación y el estado de la colonia. Solo con ese diagnóstico es posible diseñar un plan de actuación que sea realmente efectivo. Si este verano has localizado un nido, no esperes a septiembre para actuar.

