Cuando alguien detecta pulgas en su vivienda o local, la reacción inmediata suele ser comprar un producto, aplicarlo y esperar. En la mayoría de los casos, pocas semanas después la plaga reaparece y el problema no está en el producto, está en lo que ese producto no puede alcanzar.
El ciclo de vida de una pulga dura unas tres semanas, y a lo largo de él puede depositar hasta 600 huevos. Esos huevos, y las larvas y pupas que generan, se distribuyen por el entorno y permanecen protegidos hasta que las condiciones son favorables para emerger. Los insecticidas de uso doméstico actúan sobre los adultos en superficie, pero no penetran donde están las fases inmaduras.
Una infestación no resuelta es un riesgo sanitario real para cualquier persona que habite o trabaje en el espacio afectado es por ello que es necesario un tratamiento profesional de desinsectación para abordar la plaga de forma integral, desde Control de plagas Passer, identificamos la extensión real de la infestación, aplicamos productos con capacidad de actuar sobre todas las fases del ciclo y establecemos las condiciones necesarias para evitar que la plaga se reconstituya. La diferencia entre un tratamiento superficial y uno profesional no es solo de eficacia inmediata, sino de si el problema desaparece de verdad o simplemente se pospone.

